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Gila contará con una placa en Chamberí, en la calle Zurbano donde pasó su infancia

Miguel Gila

 

Miguel Gila nació el 12 de marzo de 1919 en Madrid, en Tetuán, concretamente en el barrio de Bellas Vistas, aunque se crió con sus abuelos en el barrio de Chamberí, en la calle Zurbano 68 (actual 82), donde ahora se instalará un placa en su recuerdo. Huérfano de padre, pues falleció antes de que él naciera, y con dificultades económicas en su hogar al ser nueve hermanos, abandonó los estudios a los 13 años.

 

Su primer trabajo fue de empaquetador de café y chocolate, y después, de aprendiz de pintor de coches; de allí, pasó a trabajar a los Talleres Boetticher y Navarro, en donde alcanzó el cuarto grado de aprendiz. Compatibilizó sus trabajos con estudios de dibujo lineal en la escuela nocturna de Artes y Oficios.

 

Con tan solo 17 años se alistó como miliciano para defender a la República. Miguel Gila no fue fusilado en 1938 por un pelotón borracho, no deja de ser una anécdota humorística de las muchas que contaba. Después de la guerra, al salir de la cárcel, fue fresador en Construcciones Aeronáuticas SA (CASA), en Getafe.

 

Empezó su trabajo como humorista gráfico en la revista universitaria salmantina llamada, en honor a la obra de Hesíodo, "Trabajos y días", que surgió al socaire de las tertulias sabatinas de la Exedra. Más tarde publicó en La Codorniz y en Hermano Lobo. Según su autobiografía, el éxito en los escenarios le llegó en 1951, cuando actuó en Madrid como espontáneo en el teatro de Fontalba, donde contó un improvisado monólogo sobre su experiencia como voluntario en una guerra. En la década de 1950, actuó en la radio. Al separarse de su mujer vivió de nuevo en el barrio en la calle de Carranza, no le pasaba pensión alguna, y los jueces dictaron una sentencia por la que en los sitios donde actuara tenía embargado su sueldo, o una parte de él.

 

En 1962, se "autoexilió" según sus palabras "por un empacho de dictadura" y fijó su residencia en la ciudad argentina de Buenos Aires. Allí puso en marcha una compañía de teatro y en México la revista satírica "La gallina" y también se destacó por sus actuaciones unipersonales en el programa Sábados circulares. Realizó varias giras por toda Latinoamérica; en Venezuela, participó en el programa de humor "Radio Rochela" en Radio Caracas Televisión, invitado por Tito Martínez del Box, y desde 1977, actuó también por España, a donde regresó definitivamente en 1985.

 

#CambiarYagüePorGila

 

Problemas estomacales y una insuficiencia respiratoria acabaron con su vida que no con su humor, el 13 de julio de 2001. Él mismo se autodefinió más que humorista, se consideraba humanista. Genial, en cualquier caso y que ahora recordaremos al pasar por la casa donde paso su infancia en el barrio. Ciudadanos, humoristas, escritores y periodistas apoyan la propuesta de cambiar el nombre de la calle General Yagüe en Madrid por “Humor de Gila” y han realizado una petición al Ayuntamiento. El Instituto Quevedo de las Artes del Humor que cuenta con Forges como Director Técnico, el Director Académico Tomás Gallego y sus 1.315 profesionales del humor en el ámbito internacional, y que consideran la petición como un merecido homenaje al gran maestro del Humor que fue Miguel Gila.

 

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Aquí relata la historia de su nacimiento: yo tenía que nacer en invierno, pero como hacía mucho frío y en mi casa no tenían estufa, me estuve esperando para nacer en verano, con el calorcito. Así que nací por sorpresa. En mi casa, ya ni me esperaban. Mi madre había salido a pedir perejil a una vecina, así que nací solo, y bajé a decírselo a la portera. Dije: “¡Señora Julia. Soy niño!” Y dijo la portera: “Bueno, ¿y qué?” Dije: “¿Cómo que y qué? Que he nacido y no está mi madre en casa, y a ver quién me da de mamar”. Y me dio de mamar la portera, poco porque estaba ya la pobre que ni para un cortado, de joven había sido nodriza y había dado de mamar a once niños y a un sargento de caballería, que luego ni se casó con ella ni nada, un desagradecido, porque me enteré que era un tragón, que cuando mamaba mojaba bizcochos en la teta. Después de que la portera me dio de mamar, me fui a mi casa y me senté en una silla que teníamos para cuando nacíamos y cuando vino mi mamá con el perejil, salí a abrir la puerta y dije: “¡Mamá, he nacido!” Y dijo mi mamá: “¡Que sea la última vez que naces solo!”

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