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Recorremos el barrio dando un paseo literario por Chamberí. ¿Nos acompañas?

 

Dos guía de excepción con los que aprender muchas cosas.

 

Tuvimos la suerte de compartir un recorrido literario por el barrio con dos de las personas que más saben de su historia, y de Madrid en general. Los autores del libro "Chamberí y sus barrios", los profesores Juan Miguel Sánchez Vigil y María Olivera Zaldua, que definieron perfectamente en una frase la identidad del barrio "Chamberí es una ciudad dentro de la ciudad".

 

Comenzamos en la Plaza de Chamberí, donde nace una de las varias teorías sobre el origen del nombre del barrio, cuando las tropas francesas acamparon en esta zona durante la Guerra de la Independencia: el Regimiento Chambery en 1808. ¿Nos acompañas?

 

Otra teoría afirma que el nombre de Chamberí es anterior, y aparece en un plano de Madrid de 1761 del famoso arquitecto y paisajista Nicolás Chalmandrier, de los comienzos del reinado de Carlos III. Como ninguno estuvimos allí, hablar del origen del nombre del barrio es una discusión que nos puede llevar horas.

 

Lo que sí sabemos es que Chamberí tiene su primera referencia literaria en 1613, en la obra de Cervantes La Gitanilla que hace alusión a los campos de Santa Bárbara, actual Plaza de Alonso Martínez donde acampaban los gitanos que llegaban a Madrid, sin que se conociera todavía por este nombre. A mediados del XVIII las monjas francesas llegadas de Chambery, ciudad francesa que da nombre a nuestro barrio, se instalaron en el Convento de clausura de las Salesas, en Santa Bárbara. La primera mujer de Felipe V se instaló en dicho convento y a partir de ahí se comenzó a llamar Chamberí por el recuerdo que Isabel de Farnesio tenía de su ciudad natal. Esta es la tercera teoría, más extendida sobre el origen del nombre de nuestro distrito.

 

Primero se construyen los palacios, en la zona más señorial hacia la Castellana y va creciendo como barrio popular con casas más modestas hacia Olavide, siendo Chamberí una pequeña ciudad dentro de Madrid, muy marcado por la vida religiosa dados los conventos que encontramos en el barrio y que todavía perduran, así como colegios religiosos e iglesias. También tiene una amplia vida cultural y omito por falta de tiempo, espacio y memoria algunos comentarios de esta masterclass sobre el barrio.

 

Pero centrándonos en lo que sería nuestro paseo literario por las calles del barrio, sin parar de charlar y preguntar de toda su historia, podemos hablar de el fotógrafo Alfonso, que vivía en Santa Engracia cerca de la Plaza de Chamberí, fue el foto-periodista español que plasmó en sus fotos la vida de la época, la generación del 27: Arniches, Azorín, Machado, Baroja. Son las fotos que hemos visto en los libros de texto que todos todos hemos estudiado. Sus fotografías se publicaron en los principales diarios republicanos y democráticos de la época como La Libertad y El Sol y dirigió la sección de fotografía del periódico El Gráfico y tiene una estrecha relación con los escritores que trataremos en el camino.

 

En la guerra su estudio fotográfico en la calle Fuencarral fue atacado por los Nacionales porque guardaba fotos comprometidas, como las de Millan Astray bombardeando África. Un obús cayo en su estudio, pero no llegó a destruir todas las 30.000 placas que fueron previamente puestas a salvo y que ahora se conservan, excepto las relacionadas con el teatro que se han perdido para siempre.

 


Casa donde vivió Antonio Machado

 

Iniciamos el paseo hacia la calle General Arrando, 4 donde en el primer piso con tres balcones a la calle, vivió Antonio Machado entre el 1917 y 1936. Es la casa de sus padres, donde convivían los seis hermanos.

 

Cuenta José Machado sobre él, que escribía en una mesa-camilla, pues su mesa estaba repleta de papeles y libros en un desorden donde se reunían los hermanos. Un día Manuel y Antonio se despiden en esta casa sin saber que estallaría la guerra civil y que nunca se volverían a ver. 

 

En el número 42 de la misma calle, estaba la casa de Encarnación López, la argentinita, emparejada dos veces con toreros de renombre: Joselito el Gallo e Ignacio Sánchez Mejías ambos fallecidos en los ruedos. Sánchez Mejías ganadero adinerado, escritor y miembro destacado de la Generación del 27 dispone de una biblioteca extraordinaria de poetas: Lorca, Cernuda, Villalón, Antón Aguirre, siendo un mecenas para todos ellos.

 

En frente del 42, siendo la misma casa de estilo neogótico con dos portales: el 19 y 21, vivía Ramón Pérez de Ayala, que funda con Ramón Orterga y Gasset (que vivía Monte Esquinza) y Machado la Agrupación al servicio de la República. Ramón Pérez de Ayala, escritor poco conocido u olvidado al margen por su relación con el régimen republicano. Estos escritores se reunían en el Café Comercial y otros locales ya desaparecidos, conocidos los vecinos podemos imaginar el nivel de las tertulias literarias que mantendrían.

 

Casa de Gerardo Diego

 

Continuamos con el recorrido hacia Covarrubias esquina José Marañon, donde está la casa del poeta Gerardo Diego, una placa recuerda que allí vivió y murió, por su forma romboidal. Diego escribe sobre poetas de 27 vinculados al barrio como Manuel Machado y Vicente Aleixandre (premio Nobel de Literatura), que vivió al final de la actual Avenida Reina Vitoria, antigua calle Wellingtonia, casa que se quiere convertir en museo de la poesía, pese a las tentaciones de compra por parte de una clínica dental que quiere instalarse en la misma, la fundación premio Nobel apoya esta iniciativa entre otros, como la asociación de amigos de Vicente Aleixandre.

 

 

La casa de Aleixandre era punto de reunión de muchos literatos: Rubén Darío, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Cernuda, Altolaguirre, Alberti y García Lorca. De ahí viene el nombre de la Casa Encendida, pues en su casa siempre abierta, había luz y a que las reuniones se prolongaban en la noche.

 

Gerardo Diego fue una especie de padrino o mecenas como lo fue Sánchez Mejías, y elaboró las dos versiones de la famosa Antología de poesía que dio a conocer a los autores de la Generación del 27. Se le concedió el Premio Cervantes, el cual curiosamente resultó ser la única vez en que se premió a dos personas en un mismo año (el otro premiado fue el argentino Jorge Luis Borges).

 

Placa homenaje a Carmen de Burgos

 

Seguimos nuestros pasos hacia la calle Nicasio Gallego (poeta romántico) donde vivió Carmen de Burgos, una gran escritora y primera mujer periodista profesional a finales del XIV, que se vio eclipsada en parte por su marido Gómez de la Serna, prolífico escritor y periodista vanguardista español, generalmente adscrito a la Generación de 1914. Carmen poco conocida por esto, pero que incluso hacía de negro (persona que escribe un libro que firma otro) para su marido. Comienza abriéndose un hueco con reportajes de cocina y moda de la época, llegando a tocar temas de política. Tortuosa es la historia en la que Gómez de la Serna tuvo un incesto con su hija en la misma casa, cosa que le causa un gran dolor, la separación y la muerte de Carmen.

 

Antonio García Gutiérrez

 

Continuamos hacia la Glorieta de Bilbao en la calle Fuencarral, donde vivía en la actual casa del cine Paz, Antonio García Gutiérrez, autor del Trovador, donde hay una placa en su nombre de 1887 Asociación de Escritores y Artistas. Otro desconocido en nuestro tiempos: pero fue recibido con honores tras estrenar su obra fuera de España, y fue comendador de la orden de Carlos III, comisario interventor de la deuda Española en Londres, miembro de la Real Academia Española, cónsul español en Bayona y Génova, director del Museo Arqueológico Nacional y galardonado con la Gran Cruz de Isabel II. 

 

Sigue el paseo, con los pies cansados pero con ganas de más, hacía la Plaza Conde del Valle de Suchil, donde estuvieron las cocheras del tranvía, y cerca del actual Corte Inglés el cementerio que se denominaba el campo de las calaveras. De esta zona habla Pío Baroja en su obra "Aurora roja" donde describe y habla de la parroquia de Nuestra Señora de los Dolores, desde la cual se veía el cementerio con los nichos vacíos y varios cementerios escalonados: El General del Norte, La Sacramental de San luis y San Ginés y La Patriarcal del Norte, el último de todos en ser cerrado. Calderón de la Barca fue enterrado en esta misma iglesia, pues fue capellán de la parroquia, su cuerpo se movió (en seis ocasiones fue enterrado y desenterrado) después en 1936 y se extravió definitivamente.

 

En esta plaza vivió el poeta Wenceslao Fernández Flórez autor entre otros de El bosque animado. Durante la II República recibió la Medalla de Oro de Madrid y en 1935 fue condecorado por el gobierno presidido por Alejandro Lerroux, junto con Américo Castro y José Ortega y Gasset, con la recién creada Banda de la República. 

 

Bajamos por la calle de Emilio Carrere, que vivió en Argüelles, que usaba el seudónimo de el Barbero Lamparilla en el diario El Liberal y otros, para publicar sus crónicas. En uno de sus reportajes habla del hampa (los traperos) de Tetúan, donde antiguamente estaban la escombreras de la ciudad, y cómo estos bajaban por Santa Engracia y Bravo Murillo hacia el barrio, ilustrado con fotos de Alfonso, que de nuevo muestra la relación entre los escritores y sus fotografías.

 

Francisco VillaespesaSeguimos hacia la casa del poeta Francisco Villaespesa poeta y dramaturgo en la calle Galileo, donde bien alto para que no se lleven la placa de bronce fundido, podemos leer que allí vivió y murió. Otro desconocido, pero su esquela ocupaba toda una página en los diarios de la época, significando que todo Madrid estuvo en su entierro.

 

Escribió 51 libros de poemas, sin contar los versos de circunstancias y su gran faceta como sonetista. También se cuentan en su haber veinticinco obras teatrales y algunas novelas cortas.

 

Empezamos el retorno de nuestro paseo, subiendo por el Mercado de Vallehermoso donde hay dos relojes gemelos, lo único que se conserva de 1931 de este mercado funcional, cada paso es una lección de historia y anécdotas sobre Chamberí.

 

José Zorrilla

 

En la calle Fernández de los Ríos encontramos la placa en recuerdo a José Zorrilla, que con sólo 20 años se dio a conocer en el entierro de Mariano José Larra, autor romántico que se suicidio a los 27 años. No pudo leer de la emoción sus versos pero Roca de Togores lo declamó por él:

 

"Ese vago clamor que rasga el viento

es la voz funeral de una campana;

vano remedo del postrer lamento

de un cadáver sombrío y macilento

que en sucio polvo dormirá mañana."

 

Ha muerto Larra viva Zorrilla, aclamado por los románticos. Posteriormente le criticaron cuando escribió Don Juan Tenorio, obra muy popular hoy en día, pero así es la vida.

 

Otro vecino ilustre es Fernando Fernán Gómez en sus memorias El tiempo amarillo (recogido de un libro de Miguel Hernández) que vivió de alquiler en General Álvarez de Castro hasta en cinco casas de esta misma calle, entre 1921 y 1936, calle a la que dedicó un nostálgico artículo en su sección “Impresiones y depresiones” de El País Semanal, el 19 de marzo de 1989, titulado “Los árboles de mi calle”. Nos cuenta su infancia, cuando estalló la guerra, los bombardeos y su vida cotidiana del barrio: cuenta sobre el despacho de leche y la vaquería donde se vendía leche recién ordeñada, en lo que ahora es un concesionario de coches. Un libro por descubrir y que espero leer. 

 

Todos estos autores importantes en su época y olvidados (por la mayoría) en la actualidad, nos dan una idea de lo efímera que puede ser la fama, que será por ejemplo de Francisco Umbral en el recuerdo de la siguiente generación. Elton John  en su visita a España fue preguntado sobre cómo quería pasar a la historia, y contestó que se conformaría con tener dos líneas en un diccionario. Espero que estas pocas líneas en la guía del barrio hayan despertado vuestra curiosidad por estos autores. Prometo seguir paseando, mirando hacia arriba para descubrir más placas que nos recuerden la historia del barrio, y poder contárosla.